La relación consultor/a – administración pública en el desarrollo de proyectos en la Smart Society: un nuevo paradigma

El actual escenario económico, y probablemente el que nos vamos a encontrar a medio plazo,  exige a la Administración Pública la prestación de servicios con un presupuesto cada vez más limitado, mediante una gestión eficiente, eficaz y un manejo sostenible de los recursos disponibles. Adicionalmente, la sociedad, de una manera cada vez más activa, reclama una mayor participación, control y transparencia en la gestión de lo público.

Estos hechos requieren de nuestros gobernantes una revolucionaria manera de enfocar su trabajo. Los paradigmas que sostienen nuestra sociedad caen con asombrosa rapidez, lo que no permite una toma de decisiones basada en actuaciones y “mejores prácticas” precedentes. Como dijo Einstein, “los problemas significativos que afrontamos no pueden solucionarse en el mismo nivel de pensamiento en el que estábamos cuando los creamos”.

Smart Cities

Por ello, nuestra labor como consultores que colaboran con la Administración Pública en proyectos relacionados con el desarrollo de las “sociedades inteligentes” consistiría en actuar como dinamizadores de este tipo de proyectos, actuando como catalizadores e inductores de los mismos. ¿Cómo?

En primer lugar, promoviendo un cambio cultural en la administración pública que suponga una ruptura  total respecto a la actitud mostrada habitualmente en cuanto a la gestión de la innovación, buscando el compromiso de los responsables e inspirándoles para superar la aversión al riesgo. Nuestra experiencia en la implementación de proyectos en organismos públicos nos ha enseñado que sin una adecuada inversión en la gestión del cambio aumentan significativamente las probabilidades de no lograr los resultados esperados.

En segundo lugar, proponiendo soluciones imaginativas con el menor coste posible. El alto precio de ciertas tecnologías no debe suponer un freno a la innovación. En muchas ocasiones las ideas innovadoras se pueden desarrollar con aplicaciones y herramientas informáticas open source que minimizan el impacto financiero del proyecto.

Además, ayudando a cuantificar el retorno de la inversión, tanto en términos económicos como sociales. La decisión de un gestor público a la hora de afrontar un determinado proyecto se verá reforzada si se le ofrece información del impacto económico del mismo en términos de ahorro en la tesorería del organismo y/o su autosostenibilidad (que el proyecto sea capaz de generar ingresos que soporten el coste de su ejecución y mantenimiento), y los ahorros obtenidos por los resultados de la nueva situación que proporciona la implantación del proyecto. Como ejemplos podemos citar: el menor gasto en gasolina al mejorar la gestión del tráfico en una ciudad, la disminución del gasto en sanidad al mejorar la calidad del aire, o los provenientes de medidas de mejora de eficiencia energética en edificios públicos.

Otra manera de valorar la conveniencia de llevar a cabo un determinado proyecto, como cálculo de precio social, consiste en aplicar la tasa social de descuento, que mide el coste efectivo para la sociedad de utilizar capital en una inversión y permite descontar los beneficios y los costes futuros de un proyecto de inversión gubernamental para convertirlos en valores presentes, teniendo en cuenta las preferencias de la sociedad respecto al consumo presente y futuro y las posibilidades de inversión dentro de la economía.

Finalmente, actuando como promotores de proyectos, intermediando entre el sector público, empresas, y universidades fomentando su participación y encontrando recursos adicionales para su financiación. Posibles fórmulas pueden ser:

  • La colaboración entre el sector público y el privado mediante el denominado “modelo PPP (Public.Private partnership”). Este modelo consiste en que a través de acuerdos de cooperación entre entes públicos y privados se implica al sector privado en el diseño, construcción, ampliación, mantenimiento, refacción, gestión y/o financiación de infraestructuras o servicios de interés público, transfiriéndole riesgos y responsabilidades, pero manteniendo, al tiempo, la Administración, potestades de control y regulación de la actuación de los entes privados intervinientes.
  • El acceso a fondos proporcionados por iniciativas y programas impulsados por la Unión Europea, tales como “Cívitas”, orientada al transporte y el medioambiente, y “Concerto”, cuyo objetivo consiste en crear un futuro más sostenible para las necesidades energéticas de Europa.

En definitiva, atrás han quedado los tiempos en que la actitud del consultor podía ser reactiva ante los cambios del mercado y las necesidades de las administraciones: nos toca mover pieza.

Nacho Ascorve, Consultor en Altran



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