To be, or not to be smart

En los últimos foros sobre smart cities, a los que he podido asistir, se planteaba la preocupación por que lo smart city no fuera una mera moda e incluso algunas voces hablaban del ocaso de este concepto como vocablo muy utilizado en el discurso de políticos y gestores públicos, al igual que en su día ocurriera con otros conceptos como domótica o ciudades digitales.

Be Smart_v2Dado el interés que suscita el término, las nuevas ciudades que implantan proyectos smart en todo el mundo, la literatura generada al respecto, los distintos foros celebrados sobre este concepto (congresos, cursos, etc.), las diferentes redes, centros e instituciones centrados en el desarrollo y evaluación de iniciativas smart (Red de Ciudades Inteligentes, iniciativas impulsadas desde el Banco Interamericano de Desarrollo o el Massachusetts Institute of Technology, etc.) así como el desarrollo de líneas de productos y servicios específicas dentro de las empresas proveedoras (como ocurre en la propia Altran) parecen mostrar que el término aún sigue en boga.

Sin embargo, se pone de relieve una cuestión importante que es la propia indefinición del concepto. Se trata de un concepto difuso. Durante sus aproximadamente veinte años de existencia, el concepto smart city ha evolucionado en función del número de áreas y ámbitos del entorno urbano que se han visto incluidos en él. Aunque existe cierto consenso en que Smart city es el término que aglutina de forma integrada las iniciativas orientadas a mejorar la calidad de vida, la sostenibilidad y la eficiencia de los servicios en los entornos urbanos, innovando en recursos y modelos de gestión usando la tecnología de forma intensiva. Es un concepto en construcción.

Desde distintos ámbitos se está trabajando para su normalización (Comité Técnico para la Normalización de Ciudades Inteligentes, ISO, CityProtocol, entre otros), pero resulta difícil establecer comparaciones entre ciudades y el abanico de proyectos que se engloban bajo este concepto son muy dispares. Al igual que los resultados.

Si entendemos que lo “smart” es una tendencia, cabe pensar que es lo que significa esta tendencia. Si la smart city se reduce a la implantación de tecnología, las inversiones caerán en un saco roto. Pasado el tiempo, se mirará hacia atrás y al recordar la smart city sólo se pensará en los sistemas y tecnologías inteligentes (como los sensores) que inundaron nuestras ciudades. Y que sin duda generaron un considerable negocio para aquellos que los proveyeron.

No ha de ser así. La tendencia smart city viene a representar una oportunidad. Una forma de repensar las estrategias de la ciudad con objeto de dar respuesta a los problemas actuales y futuros, y a las necesidades de la ciudadanía. Hace falta ampliar la visión de los problemas para mejorar su comprensión. La tecnología puede cumplir aquí la función de un cristal óptico con mayor capacidad de resolución. Pero no olvidemos que también hace falta voluntad política. Así, pasado el tiempo significará recordar una etapa de la planificación y el desarrollo de las ciudades en la que se puso el centro en la ciudadanía aprovechando las oportunidades existentes y en la eficiencia en el uso de los recursos productivos para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Conchi Rodríguez Illana, consultora en Altran.

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Acerca de Conchi Rodríguez Illana

Nueve años trabajando en el sector de la consultoría, principalmente para el Sector Público. Proactiva, entusiasta y optimista por convicción.
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2 respuestas a To be, or not to be smart

  1. Reblogueó esto en Blog de Simón Pulidoy comentado:
    La gente en el centro de la smart city, un término en construcción y que a pesar de eso ha sufrido el ensuciamiento de las palabras, esas “perras traicioneras” (decía Julio Cortázar en su Rayuela) , cuando se usan para demasiadas cosas diferentes (para vender software y cacharros o para comprar votos). Bien por Hamlet. ¿Hay que ser, o es mejor no ser, y dejar las preocupaciones mundanas? Pues mejor ser, qué diablos.

  2. Conchi Rodríguez Illana dijo:

    Así, el concepto smart city ha de vehícular la transformación de las ciudades hacia un modelo de ciudad adaptado a las necesidades reales de las personas que las habitan ahora y que las habitarán en el futuro. Saludos Simón.

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